/ 16 octubre 2021

El bolsillo de los madrileños se ha cerrado

El bolsillo de los madrileños se ha cerrado

A nadie le gusta pagar impuestos. Sin embargo, sabemos que son necesarios y es obvio que, para garantizar el estado del bienestar, todos los ciudadanos debemos asumir nuestra responsabilidad, en este caso en forma de tributos a las arcas públicas. El problema surge cuando, en un único país, no todo el mundo paga lo mismo y brotan las voces que se quejan de supuestos agravios comparativos.

Es la situación que hay hoy en día en España, donde cada autonomía tiene transferida la recaudación con capacidad normativa para fijar reducciones, tipos impositivos y bonificaciones de varios impuestos. Esto significa, en resumen, que cada comunidad puede fijar como considere necesario lo que exige a sus ciudadanos a la hora de “tocarles el bolsillo”. Algo que se hizo, en su día, para contentar a regiones como Cataluña, que siempre ha querido marcar su propio paso fiscalidad… y en otros muchos aspectos.

Y es precisamente del Principado desde donde están llegando las peticiones de “armonizar” algunos impuestos que están cedidos, como los de patrimonio y sucesiones. Pero no quieren hacerlo con consenso, sino imponiendo a aquellas administraciones que mantienen unos tipos impositivos bajos una subida generalizada para, como se dice coloquialmente, igualar por arriba.

El Gobierno de la nación, deseoso de aprobar sus presupuestos, ha comprado el argumento de unos independentistas que sorprendentemente están buscando una recentralización, en este caso impositiva. Nada como hablar de dinero para recuperar el cariño. Pero, ¿debe Madrid, señalada directamente por Gabriel Rufián como un “paraíso fiscal”, y el resto de comunidades que tienen impuestos bajos, arrogarse al capricho de los que siempre piden y raramente dan?

La respuesta es obvia. No. El destino de los fondos que cada año aportan todos los catalanes, estén de acuerdo o no, tiene en demasiadas ocasiones un destino que se aleja diametralmente del interés de todos los españoles. Y si bien es cierto que lo más justo sería una tributación única para todo el conjunto del estado, no se puede romper la baraja solo porque de repente te han dejado de gustar las reglas del juego.

La Comunidad de Madrid es la que más aporta al PIB español, a través de un régimen fiscal en el que se beneficia al contribuyente en vez de castigar su renta. Quizá, en vez de atacar, sería más sensato, por una vez, copiar aquello que funciona.

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