/ 8 marzo 2021

Objetivo: salvar los árboles de Madrid

Objetivo: salvar los árboles de Madrid

El paso de Filomena por Madrid nos dejó paisajes cubiertos de blanco que difícilmente olvidaremos… pero también una factura medioambiental que costará años reparar. Estamos hablando de la catástrofe que ha supuesto la borrasca para los árboles de la capital, estimándose que han quedado afectados un tercio de los más de 1,8 millones de ejemplares que hay en conservación municipal.

El objetivo del Ayuntamiento de Madrid es, por tanto que sobreviva el mayor número de árboles posible. «La situación del arbolado es muy grave», tal y como reconocía este sábado la vicealcaldesa, Begoña Villacís, en una visita al distrito de Latina para conocer los trabajos de recogida de ramas y árboles caídos tras el paso de los temporales Filomena y Hortensia.

Allí, dejó patente una triste realidad, y es el efecto devastador que ha tenido en dos de los pulmones de la ciudad, la Casa de Campo y El Retiro. «Los más afectados han sido los árboles de zonas como la Casa de Campo, estimamos que ha habido una afección de en torno al 60, 70 por ciento, al igual que El Retiro» donde «hablamos de un 64 por ciento de árboles afectados», decía Villacís.

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«Vamos a priorizar primero las vías urbanas porque la seguridad tiene que seguir siendo la prioridad, y después se procederá con los parques y zonas verdes, que siguen cerrados», algo que requerirá de un «plazo más amplio de tiempo para arreglarlo» ya que en la Casa de Campo hay más de un millón de árboles, ha indicado antes de subrayar que «el objetivo es que sobreviva el mayor número de árboles posible«.

También ha hecho hincapié que los pinos, sobre todo en viario, son los que más se han visto afectados por la nieve.

Un nuevo arbolado para Madrid

Precisamente por esa afección particular en un tipo concreto de árboles, varios expertos coinciden en la necesidad de que parques, jardines y bosques periurbanos acometan una regeneración y diversificación de especies que les vuelva más resilientes ante los fenómenos extremos vinculados al cambio climático.

Así lo aseguran varias voces autorizadas consultadas por Efe, que, en primer lugar, señalan que para afrontar la restauración del arbolado de una ciudad como Madrid tras las fuertes nevadas causadas por el temporal, es necesario primero distinguir entre los diferentes espacios verdes, ya que «no es lo mismo intervenir en un bosque periurbano como el de la Casa de Campo, que en un parque como El Retiro, o en una alineación de árboles del Paseo de la Castellana».

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Con el desarrollo de las zonas urbanas y el progresivo reverdecimiento de las ciudades, «se ha ido comprobando qué especies son las que se adaptan mejor»,  pero «hay una cierta moda con la autoctonía que restringe mucho las especies» teniendo en cuenta que «la alineación urbana y los parques están separados del medio natural», ha detallado el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas.

En su opinión, Filomena ha evidenciado que «el actual arbolado está al final de su vida útil porque se plantó sin medidas preventivas» y, como ejemplo de gestión mejorable indica que los responsables «pusieron árboles para que hubiera verde pero diseñaron alcorques minúsculos porque no cabían en las aceras».

En parques y jardines, «el espacio permite más variedad» de especies, pero «en la alineación urbana o los bosques periurbanos como la Casa de Campo se trabaja con lo que se puede», por la falta de espacio o por la pobreza del suelo.

Así, al igual que la antigua Roma introdujo el castaño en la Península Ibérica, por influencia napoleónica «en su día se plantaron muchos plátanos de sombra, de hoja caduca y mucho crecimiento», sin tener en cuenta que al plantarse en gran número «tienen cierta tendencia a enfermar porque es una especie híbrida muy pobre genéticamente».

Por ello en la actualidad hay una tendencia a abandonar este tipo de árbol, que ha quedado «relegado a las avenidas amplias», para sustituirle por otras especies como el almez, la sófora, el cinamomo, el olmo siberiano o la morera.

Precisamente, para mejorar la situación, Rojas propone instalar hileras de especies diferentes para las alineaciones de las calles, ya que, «además de aportar colorido, impediría que una eventual plaga o un fenómeno extremo se lleve a todos por delante».

Además, sugiere «despegar los árboles de las fachadas y sacarlos al centro de la calzada» separándolos así de los edificios para evitar que «crezcan inclinados», ya que tal y como están dispuestos ahora «su anclaje en el suelo es muy malo y se parten en cuanto crecen mucho o soportan un peso extraordinario» como el de la nieve en grandes cantidades.

El portavoz de Ecologistas en Acción y miembro de la Mesa del Árbol -un foro consultivo convocado por el Ayuntamiento de Madrid- Juan Díaz, apuesta por «eliminar los árboles de hoja perenne de los jardines regados» porque ese riego provoca que los pinos desarrollen «raíces perezosas» que no arraigan bien en profundidad al encontrar agua cerca de la superficie.

Filomena es «una oportunidad para regenerar el arbolado urbano con especies autóctonas y variadas, rechazando los monocultivos y eliminando aquellos árboles que crecen muy rápido” pero no son adecuados para entornos urbanos, como chopos o catalpas.

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