/ 17 octubre 2021

Hostelería, parte de la solución y no del problema

Hostelería, parte de la solución y no del problema

Aunque la Comunidad de Madrid es prácticamente la única excepción en España (por no decir en Europa) en cuanto a la aplicación de medidas extremas de cierre para la hostelería, lo cierto es que este sector es uno de los que más está sufriendo a causa de los efectos económicos de la pandemia por coronavirus.

Una situación que llevan poniendo en relieve desde hace meses hosteleros, propietarios, trabajadores… que piden ayudas y alternativas a unas restricciones que están dejando heridas de muerte a miles de empresas. Esta vez ha sido el portal de reservas ElTenedor, junto a asociaciones de cocineros y hosteleros, desde donde se ha insistido en la necesidad de buscar soluciones a este mal que amenaza con convertirse en endémico.

«La situación de esta pandemia nos preocupa a todos, pero deben buscarse las mejores soluciones que apoyen y tengan en cuenta también al sector de la hostelería», que representa el 6% de la economía y emplea a 1,7 millones de personas, ha afirmado en un comunicado el director de Relaciones Instituciones de ElTenedor, José Isasa.

Según un estudio de las reservas de esa plataforma, la actividad de los restaurantes de Madrid se redujo un 22% durante las fiestas navideñas, periodo al que se ha asociado el repunte de los casos de coronavirus. Un dato que abre muchos interrogantes, ya que quedaría demostrado que la hostelería no es el origen mayoritario de los contagios.

Hostelería segura y soluciones

Para el director general de Hostelería Madrid, Juan José Blardony, «las restricciones o el cierre de la hostelería no son la solución, ya que se ha comprobado que no reduce el número de contagios, y -por otro lado- hunde a la economía».

«La hostelería es segura. Debemos convivir los meses que quedan con esta pandemia sin hacer más daño al tejido empresarial”, ha agregado Blardony.

Una opinión compartida por el presidente de Hostelería de España, José Luis Yzuel. En su opinión, los datos «demuestran que cerrar la hostelería no sólo no es la solución a la propagación del virus sino que tiene efectos contraproducentes en la evolución de la pandemia, ya que aboca a otro tipo de encuentros donde el nivel de contagio es mucho mayor. La hostelería es la alternativa controlada y segura a otro tipo de reuniones sociales».

Ante este escenario, cabe preguntarse qué puede hacerse para no seguir perjudicando a unos negocios cuyo futuro pende de un hilo. Por parte de los hosteleros no será, ya que desde el primer momento han demostrado que su único propósito es trabajar, cumpliendo a rajatabla con todos los protocolos que se les han ido imponiendo y que han supuesto, la mayoría de las veces, un desembolso económico sufragado por ellos.

Una de las soluciones parecían ser los medidores de CO2, si bien parece que de momento es algo que permanece en stand by. Tampoco han dejado que funcionen las pegatinas de «Hostelería Segura» (lo más fácil para algunos gobiernos es obligar a bajar la persiana, sin pararse a pensar todo lo que ello implica) ni otros «parches» que han causado más perjuicios que beneficios.

Ante este escenario, solo caben dos opciones. O bien decretar un cierre total por parte de las administraciones responsable, y que éstas, como se hecho en Alemania, asuman los costes (pérdidas, salario de empleados, alquileres…) que ello supone, o bien dar un voto de confianza a los profesionales del sector, que han demostrado sobradamente (y el estudio antes visto así lo corrobora) que ellos no son el problema, sino parte de la solución.

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