/ 19 septiembre 2021

Cura de humildad

Cura de humildad

Apenas faltan tres semanas para que Isabel Díaz Ayuso se presente a la investidura tras las elecciones del cuatro de mayo. Y también es tiempo de reflexión.

Más allá de la previsible investidura y más allá del orgullo de formar parte del equipo del Partido Popular y de los sesenta y cinco diputados que representaremos a los madrileños a partir del 8 de junio.

Más allá incluso de las inquietudes, esperanzas y compromisos que adquirimos tras el clamor de los madrileños que han explicitado en las urnas por mantener nuestra región bajo la dirección de quien ha sabido ganarse la confianza de la inmensa mayoría.

Mi reflexión va más allá de lo que pasó, de lo que siento y lo que queda por llegar.

Más allá de lo que queremos. Una sociedad libre, gestionada por quien tiene un proyecto político. Personas con ilusiones, convicciones, sin complejos y que miran al futuro.

Más allá de cada uno de esos momentos que queremos perpetuar en el recuerdo y esos otros que no queremos volver a rememorar.

Pues sí. Más allá de todo esto. Mi reflexión gira en torno a aquellos que no han entendido nada. Que no entendieron nada y que siguen sin entender nada. A un lado y a otro. Y pienso. Nos queda mucho por hacer.

Recuerdo esos momentos en los que se cuestionaba la capacidad, la dirección e incluso el liderazgo de una mujer que ha roto esquemas.

Recuerdo como en uno de los momentos políticos más complicados para el Partido Popular, nuestro presidente apostó por dos personas no muy conocidas, pero que representaban y representan el espíritu del Partido Popular que tanto nos ha unido a muchos españoles y madrileños. Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida Navascües.

Y ese es el Partido Popular que ha ganado clamorosamente.

El que siempre está cuando las cosas vienen mal dadas. El que tiene como objetivo el servicio público, el que se dedica a resolver los problemas de las personas. Un PP dispuesto a dejarse la piel por su país, su comunidad o su municipio.

Un PP con principios, con valores y con mucho trabajo. Pero, sobre todo, el PP que cree y confía en las personas. En nuestra capacidad de decisión, de superación, de información, de moderación, de convivencia. Un PP que sabe que cualquiera de nosotros y vosotros elegimos la opción que no solo es valiente, sino que además no crea problemas, todo lo contrario, los resuelve, y respeta y fomenta la libertad en todos los aspectos de nuestra vida.

Por eso creo que aquellos que atacaron sin piedad a mi partido, a la presidenta Ayuso y que aún lo hacen con el presidente del PP, Pablo Casado. Deberían someterse a una cura de humildad.

Una cura que es necesaria, una reflexión imprescindible y un debate de autocrítica para enriquecer el debate político.

He sido testigo de tantas palabras, acusaciones, faltas de respeto, mentiras y un oportunismo político insultante. Por parte de todos contra la presidenta Ayuso. Sin excepción. Que hoy, que apenas faltan tres semanas para el debate de investidura, espero y deseo que, al menos una parte de ellos haya decidido aparcar la apisonadora contra Isabel y el PP, y haya decidido ser útiles a nuestra región y a la política.

Sin embargo, mis esperanzas caen en saco roto cuando leo noticias y compruebo que los que son, serán lo que fueron porque solo así se mantendrán.

Parafraseando a Lincoln, “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Pues eso. No engañarán todo el tiempo.

Isabel Díaz Ayuso ha recuperado la humildad para la política y la gestión. Ha recuperado valores que muchos consideraban que se habían perdido, entre esas personas yo misma durante un tiempo. Ayuso ha sabido hacer equipo, defender sus convicciones, no se ha acobardado frente a quienes gritan o agitan la crispación día sí y día también. Ayuso ha sumado. Y se ha ganado a la inmensa mayoría de los madrileños. Bajo el paraguas del Partido Popular, sin ninguna duda, a pesar de los mantras teledirigidos. Ayuso es PP por los cuatro costados.

Y es un verdadero orgullo formar parte de esos 30 diputados que resultamos elegidos en mayo de 2019 y, ahora, de los 65 que lo hemos sido en mayo de 2021.

Recuerdo a la presidenta Ayuso, después de las elecciones hace dos años, pedirnos a todos humildad. “Trabajemos con ilusión, sin complejos, pero, sobre todo, con humildad”

Ojalá empiece una legislatura en la que la humildad sea el eje del debate. Ojalá algunos se sometan a esa cura de humildad y sumen, en vez de restar.

Dejemos a otros, seguir pensando en cómo arrebatar votos al PP sin entender y sin practicar una cura necesaria para ellos y para todos. Porque, como todo en la vida, es cuestión de tiempo. Y los españoles, antes o después, pasamos factura. Esa es la grandeza de nuestra Libertad y de nuestra democracia.

Mientras, el Partido Popular estará a lo importante. Los madrileños.

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