/ 16 octubre 2021

Facebook no es gratis

Facebook no es gratis

Spoiler: Facebook, Instagram y WhatsApp no son gratis; los pagas con tus datos, con tu esfera más íntima de privacidad. Y además de no ser gratis, es tóxico.

Hay una anécdota curiosa sobre Carlos V y sus andanzas por tierras belgas, que explica cómo en una ocasión el soberano fue a visitar la ciudad de Brujas y las autoridades de la ciudad le pidieron la construcción de un manicomio, organizando previamente una gran celebración en su honor, con una cabalgata espectacular.

En respuesta a la petición y para sorpresa de todos, Carlos V ordenó cerrar las puertas de la ciudad y dijo «aquí tenéis vuestro manicomio, pues estáis todos locos».

Desde entonces, los brujenses reciben el mote de “locos de Brujas” (Brugse Zotten, que también da nombre a una cerveza local).

Es de imaginar cómo se quedarían los habitantes de Brujas ante el gesto de Carlos V, que no es muy diferente del trato que recibimos los usuarios de redes sociales.

Hay un debate y un enredo monumental sobre el modo en que debería supervisarse y ponerse bajo control el funcionamiento e impacto de los algoritmos en la toma de decisiones que afectan a miles de millones de personas, y evitar que empresas como Facebook construyan una muralla alrededor de todos los usuarios dentro de la cual se causa daño individual y colectivo. Algo que ya sospechábamos pero que ahora ha sido confirmado con crudeza por Frances Haugen en sede parlamentaria.

Haugen ha desnudado el funcionamiento técnico de las plataformas de Facebook / WhatsApp / Instagram de manera directa y sin tapujos, dando ejemplos de los daños reales que causan a sus usuarios.

Por todos es ahora conocido que estas plataformas han colocado los beneficios por encima de la libertad de información y fomentado arbitrariamente ciertos contenidos, aun cuando los mismos eran contrarios a las más elementales reglas de moderación, permitiendo, ente otros, los fenómenos de auge de fake news e interferencias mediante la desinformación en procesos electorales.

También se ha conocido la ligereza con que se capturan y mercadea con los datos y conocimiento de sus usuarios, o el daño que causan a la autoestima de jóvenes y adolescentes atrapados en la búsqueda del próximo «like».

Pero Haugen no solamente ha desvelado la información sobre el funcionamiento interno de la plataforma. También ha puesto sobre la mesa posibles soluciones, como la creación de una agencia gubernamental independiente para auditar a las empresas de redes sociales y sus algoritmos, el incremento en actividades de moderación o la publicación y puesta de información relevante a disposición de investigadores.

Nunca antes una sola empresa ha tenido tanta influencia sobre la vida de miles de millones de personas. Ni más ni menos que 3.500 millones de usuarios activos cada mes, según datos de la propia compañía. Eso es la mitad del planeta.

En palabras de la recién galardonada con el Nobel, Maria Resa: “Facebook es ahora el mayor distribuidor de noticias del mundo y, sin embargo, se ha negado a ser el guardián (…). Y cuando lo hace, cuando permites que las mentiras entren en el mismo campo de juego que hechos, contamina toda la esfera pública «.

Algo habrá que hacer si no queremos quedar todos locos y atrapados dentro de una muralla.

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