Cataluña tiene un antecesor, mucho más pequeño y, quizá reivindicativo, pero pionero en lo que a independencia del Estado Español se refiere. Y no es un caso de hace siglos, que por supuesto los hay, sino que se trata de la independencia de Cerro Belmonte, un barrio que proclamó su independencia hace menos de 30 años y en Madrid.

La de Cerro Belmonte no es una leyenda urbana. Es la historia real de un centenar de vecinos que se plantaron delante de una excavadora para evitar que les expropiaran sus casas para construir chalés. Cerro Belmonte era un barrio pequeño, con unos 250 vecinos de edad avanzada que vivían en casas bajas. Mantenía la esencia de los pueblos en una ciudad que ya había crecido mucho más allá. Por este motivo, fue uno de los elegidos para el plan urbanístico que se desarrolló en los 90.



Los vecinos se rebelaron contra las expropiaciones de esta zona, cerca de Peña Grande, que pretendía llevar a cabo el Ayuntamiento de Agustín Rodríguez Sahagún. Proclamaron un reino en el que nunca hubo rey y redactaron su propia constitución. Sacaron las urnas a las calles, votaron y se independizaron.

UNA PETICIÓN DE ASILO A CUBA 

La independencia de Cerro Belmonte estuvo marcarda por dos etapas: la petición de asilo a Cuba y el referéndum ‘independentista’. El conflicto diplomático que por los años 90 mantenía Cuba con España sirvió para que en verano de 1990 Cerro Belmonte intentara lograr el asilo y presionar a las instituciones españolas, que ignoraban sus protestas. Esa petición de asilo era un acto simbólico. La embajada de Cuba aceptó hablar con ellos y negoció no proporcionarles asilo, pero si un viaje para visitar la isla, donde Fidel Castro les recibió. Esta visita sirvió para que los medios dieran protagonismo a la demanda de los vecinos de Cerro Belmonte y a su pretensión de ser independientes.

INDEPENDENCIA CON CONSTITUCIÓN, BANDERA, HIMNO E INCLUSO VALLAS FRONTERIZAS

Después de la visita a Cuba llegó la independencia, aprovechando el revuelo mediático, ya que el Ayuntamiento seguía sin ofrecerles soluciones. El referéndum fue en casa de una vecina, las urnas eran de cartón y las papeletas se escribieron a mano. La independencia ganó con 212 votos a favor frente a 2 noes. Las fronteras eran vallas de obra y en tiendas de campaña hacían guardias.

Tres franjas horizontales, roja, blanca y roja, con un triángulo blanco en un lado, así era la bandera que se creó para Cerro Belmonte. Un diseño que recuerda bastante a la bandera de Cuba o la Estelada. No era suficiente con la bandera, también tenían que tener moneda, los Belmonteños, uno equivalía a 5.018 pesetas, la cantidad que el Ayuntamiento les ofrecía por la expropiación. Eran billetes impresos en papel normal.

Los beneficios para el Reino independiente se obtendrían de un peaje colocado en la parte de la Avenida Sinesio Delgado que delimitaba su territorio. El himno fue compuesto por el grupo punki residente en el barrio Kaduka2000 y su letra era de lo más original, “queremos pan, queremos vino, queremos al alcalde ‘colgao’ de un pino” cantaban los vecinos.

Cerro Belmonte ganó una batalla que llevó hasta el final. La repercusión a lo largo y ancho del territorio nacional y en algunos medios internacionales empujaron al Ayuntamiento a dialogar con los vecinos. Finalmente Cerro Belmonte salió del plan de reordenación. Sería incluido en el siguiente, pero en esa ocasión los vecinos contaron con mayor margen para negociar sus terrenos. 




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