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El pasado sábado 6 de abril las calles de Madrid no se tiñeron ni de morado, ni de azul, ni de rojo, ni de naranja, ni de verde… Se tiñeron de esperanza.

Miles de personas, entre las que más del 90% de ellas se juegan la vida por nosotros día a día, cubrieron cada hueco libre de las principales calles de Madrid. Desde Gran Vía, pasando por Sol, hasta el Ministerio del Interior pudimos ver una marea luchando contra la injusticia que llevan años viviendo: la desigualdad.

 La Policía Nacional y la Guardia Civil llevan décadas reclamando una equiparación salarial real con los cuerpos de seguridad autonómicos. Y digo real porque en 2018 se firmó una subida de salario, pero una subida insuficiente, una NO equiparación. Con banderas de toda España, pitos, bengalas de colores, su leyenda “Equiparación ya. Justicia es voluntad.”, con rabia y con caras de esperanza, más de 100.000 personas se sumaron a este movimiento nacido del espíritu justo y de la vocación de la Asociación Jusapol.

Son más de treinta años de tomadura de pelo, más de 30 años en que las policías autonómicas, es decir, los Mossos de Esquadra y la Ertzaina, cobran entre un 20 y un 30% más que la Policía Nacional y la Guardia Civil. Así lo expreso el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, quien apoyó esta manifestación y durante ella recalcó que: “Nosotros incrementamos los salarios en los últimos presupuestos, pero Pedro Sánchez lo ha incumplido. Es injusta esta desigualdad que lleva ocurriendo más de 30 años”. De la misma manera el secretario general del PP, Teodoro García Egea y el secretario general de Vox, Javier Ortega Smith estuvieron presentes mostrando su apoyo a la causa.

Cuerpos de Seguridad que, mientras fuera de España están considerados y consolidados como los mejores de todo el mundo, aquí siguen sin tener un reconocimiento digno. Porque no piden una subida de sueldo, piden una equiparación. Porque no es justo que quienes se juegan la vida día a día por nosotros, en cada calle de España, sigan sufriendo esta brecha que lleva tratando de mala manera a más de 140.000 familias desde el siglo pasado. Que se dice pronto. Y hablo de brecha porque lo es. Porque son casi 1.000 euros de diferencia entre unos y otros.

Ni la lluvia, ni el frio, ni la desesperación, ni el cansancio ni la desilusión consiguieron callar a la gran multitud que el sábado oleó sus banderas y que continuará recorriendo territorios de toda España hasta conseguir el fin de este desequilibrio, hasta conseguir lo que merecen, igualdad. Porque no es una cuestión económica, es una cuestión de reconocimiento, de esfuerzo, de trabajo y de dignidad.

2019 es un punto de inflexión. Es un año de esperanza. Es un año de ganas, de reivindicar y de conseguir. Equiparación real y justa YA.


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