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Roberto Chinchilla ha saltado a la fama por su papel en la película ‘Campeones’. Apasionado del deporte, desde pequeño soñaba con ser entrenador de baloncesto. A sus 36 años, juega en el CD Valcude de Alcobendas y es el segundo entrenador del Special Olympics con jóvenes con discapacidad en Madrid.

Su papel de Román en la película ‘Campeones’, cinta que ha quedado a las puertas de la semifinal de los Premios Oscars 2019, le ha brindado la oportunidad de ser internacionalmente reconocido.

Recientemente se ha sumado a la plantilla de profesionales de Fundación Juan XXIII Roncalli como embajador e imagen de la Organización. De este modo, siendo ‘la voz de Juan’, se incorpora a un comprometido equipo de personas con el fin de dar visibilidad a la discapacidad en el ámbito sociolaboral a través de su experiencia personal. Madrid es Noticia ha hablado con él acerca de su día a día y su labor.

¿Cómo se vive la «resaca» del éxito de Campeones?

No me gustaría llamarlo resaca porque me parece un término negativo, y la verdad es que el día a día ha sido maravilloso desde que arrancó el rodaje hasta hoy. La acogida ha sido espectacular, todo el mundo ha visto la película y ha sido un éxito rotundo que, sin duda, marcará un antes y un después. Nos dan mucho cariño por la calle y mensajes de ánimo muy positivos.

¿Cómo ha cambiado su vida en estos últimos meses?

Ha cambiado de lleno. Estoy muy feliz con mi familia, con mi nuevo trabajo como embajador e imagen de Fundación Juan XXIII Roncalli y con el deporte, que sigue siendo mi pasión y es para mí un trabajo y también una diversión. Me siento muy feliz.

Se ha dedicado siempre al baloncesto, el año pasado fue Subcampeón de Europa de baloncesto en los Juegos Special Olympics, un año de éxito ¿Cómo trata de ayudar a los demás?

Para mí ha sido un reto saber controlar a un equipo de jugadores que tienen discapacidad y aprender a mirarlos desde mi perspectiva, ser comprensivo y solidario, sabiendo qué ofrecerle a cada uno. Siempre les digo que disfruten del baloncesto y lo compaginen con su vida diaria y su ocio el fin de semana, que hagan ejercicio frecuentemente, es decir, que sean constantes.

Desde su infancia y el momento en que comenzó en su andadura en el deporte ¿Cómo ha cambiado la percepción en la sociedad sobre las personas con alguna discapacidad?

Ha cambiado mucho, aunque queda mucho por lograr. Antes nos miraban como bichos raros, por eso ha sido importante dar visibilidad a la discapacidad como ha hecho Campeones y como hacemos desde Fundación Juan XXIII Roncalli. Cada vez la sociedad se vuelca más con nosotros, dándonos los apoyos que necesitamos y dejando atrás esa perspectiva negativa con la que se miraba antes a las personas con cualquier tipo de discapacidad.

¿Cree que la película y su labor en particular han contribuido a este cambio?

Sí, estoy convencido de que sí. Como decía, la película ha contribuido a dar una mayor visibilidad tanto aquí en España como fuera de nuestras fronteras, y tanto en el ámbito laboral como en el del deporte.

¿Qué queda por hacer? ¿Qué le gustaría lograr en el futuro?

Hay que seguir sensibilizando y concienciando a la sociedad, y sobre todo a las empresas. Y hay que seguir dando formación a las personas con discapacidad intelectual para que puedan llegar a puestos de trabajo más altos. Con la formación y con apoyos, podemos hacer muchas cosas. A mí me gustaría seguir dedicándome al deporte y a conseguir una sociedad mejor para todos.

¿Ha encontrado una nueva vocación como actor? ¿Volveremos a verle en los cines?

El mundo de la actuación es un mundo muy incierto, no es fácil dedicarse solo a ser actor, y ahora estoy muy feliz compaginando mi trabajo como entrenador de baloncesto con mi trabajo en Fundación Juan XXIII Roncalli. No sé si me veréis de nuevo en la gran pantalla, pero por supuesto que si me llaman para algún casting, lo haría, estoy abierto a ello.

¿Qué piensan en su entorno acerca de la labor que hace y que además hará a partir de ahora como parte de la Fundación Juan XXIII Roncalli?

Están tan ilusionados como yo por mi papel como embajador e imagen de Fundación Juan XXIII Roncalli, luchando para que las personas con algún tipo de discapacidad encuentren empleo y ayudarles a mejorar su vida, que sean protagonistas. Esa es la misión de la Fundación, su inclusión social y laboral. Tanto mi familia como mis compañeros están muy contentos y orgullosos, y yo también lo estoy, además de estar muy agradecido por esta oportunidad.