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Por fin, después de no pocos años, he vuelto a Estados Unidos. Y lo he hecho sin tener que embarcar desde el aeropuerto de Madrid para cruzar el charco; simplemente he atravesado el umbral de la puerta de Alfredo’s Barbacoa en la calle Lagasca, 5 de Madrid… y tanto el ambiente como el sabor me han hecho regresar a las bulliciosas calles de Detroit o a la cosmopolita city de Nueva York.

En octubre de 1981 abrió sus puertas en Madrid Alfredo’s Barbacoa y hoy, casi cuatro décadas después, continúa fiel a la filosofía de su propietario, Alfredo, un neoyorkino enamorado de España, que quiso un buen día traer a la capital madrileña el sabor y la esencia de la auténtica cocina americana.

Un establecimiento singular, con varias salas decoradas con motivos norteamericanos. Las paredes se hallan tapizadas de distintas banderas que comparten protagonismo con cuadros y pósteres con imágenes de lugares emblemáticos de Estados Unidos, de la conquista del Oeste y otras escenas que nos resultan cotidianas por la difusión que les ha dado el cine a lo largo de la historia.

Hoy vengo a probar “la mejor hamburguesa” de Madrid, tal como la han calificado muchos apasionados de la cocina americana. Pero antes de degustar tan afamado producto, me decido a probar una ensalada de col y unos chiles con carne. Empezamos bien. La ensalada está bien aliñada, la verdura es muy  fresca y su corte muy fino por lo que resulta absolutamente crujiente. Los chiles con carne me han sorprendido muy gratamente y alabo su toque justo de picante.

Por fin llega la hora de recibir a la auténtica protagonista de la casa: la hamburguesa Alfredo’s Classic con queso, bacon y la genuina salsa barbacoa de Alfredo’s que elaboran cada día de forma totalmente casera. Con el primer bocado ya me traslado al sabor y a los aromas que brinda Estados Unidos. El secreto, sin duda, la carne. Es absolutamente exquisita por varios motivos; el primero la calidad del producto: carne cien por cien de cebón, producto de Madrid, que cada día reciben fresca y que tratan con un mimo singular. Y el segundo, la forma de cocinarla: a la barbacoa con leña con carbón natural de encina. Sin duda, ese genuino e inigualable sabor que proporciona la parrilla, se aprecia en cada bocado.

Alfredo’s ofrece en su carta distintas hamburguesas con la base de su carne original y combinada con distintos productos, por ejemplo, la Philadelphia con queso Philadelphia y cebolla a la parrilla; Chili con chile con carne; BBQ con su original salsa barbacoa; BLT con bacon, lechuga, tomate y mayonesa; Brooklyn con mozzarela, aceite de oliva virgen extra y orégano; Kefta con especias marroquíes y ensalada de picadillo; o Goat con queso de cabra y cebolla caramelizada; aunque la estrella más demandada es la Classic con bacon y queso.

Los amantes de la cocina americana pueden encontrar, además, entre sus platos más destacados: nachos, distintos tipos de brochetas, aros de cebolla, mazorcas, alitas de pollo o pan rústico con ajo. Y, para finalizar, no podemos despedirnos sin disfrutar de algunos de los postres clásicos americanos de elaboración propia que Ana María, mujer de Alfredo, ha adaptado a partir de recetas clásicas estadounidenses. Más que recomendables son su tarta de queso, la tarta de chocolate o el brownie servido con helado de vainilla. Realmente, espectaculares.

Alfredo’s cuenta en la actualidad con tres restaurantes en Madrid. El primero de ellos ubicado en la calle Lagasca abrió en 1981, el segundo en la calle Juan Hurtado de Mendoza 11, se inauguró en julio de 1986 por la necesidad de ampliar espacio, ya que el local original se quedaba pequeño ante la demanda de los clientes, y el tercero, en la calle Conde de Aranda 4,  incorporado a la familia de Alfredo’s en agosto de 2013.

Un día, Alfredo se enamoró de España y decidió compartir con el público español su buen hacer culinario regalándonos el sabor más auténtico de las mejores hamburguesas de Estados Unidos, y yo hoy me he quedado enamorado de esas hamburguesas y del sabor de la carne elaborada en su barbacoa. No hay nada como viajar a través de los sentidos y yo ya estoy preparando mi próximo viaje, lo que tengo más claro… es el destino.


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