/ 28 septiembre 2021

A vueltas con el (no) velo de Ayuso

A vueltas con el (no) velo de Ayuso

Se disputaba por primera vez la Supercopa de España en un nuevo formato con cuatro equipos y se disputaba, también por primera vez, esta competición fuera de nuestras fronteras. Dos equipos madrileños, el Real y el Atlético, se midieron bajo el cielo de Arabia Saudí en una final que pasará a la historia por la patada de Valverde, que valió un título, y la melena al viento de la Presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que apareció en la entrega de trofeos sin el velo que oculta el pelo de todas las mujeres en el de Oriente Próximo.

Su imagen sonriente, ajena a las miradas de los miles de saudíes que contemplaban atónitos la escena, ha dado la vuelta al mundo y se ha llevado loas y reproches casi a partes iguales. Lo cierto es que se trata de un gesto meditado y, con todo lo que ello implica, de cara a la galería. Es evidente que se trata de una actitud valiente, incluso ejemplarizante, y que deja muy claro el liberalismo del que siempre hace gala Ayuso.

Pero no deja de ser una autoridad aprobando con su presencia un evento en un estado en el que se violan de manera sistemática los derechos humanos y en el que la mujer se ve relegado a un papel, por decirlo de un modo suave, meramente decorativo. Hubo que pelear lo indecible para conseguir que hubiera presencia femenina en las gradas en este torneo, y la triste realidad es que difícilmente esas mujeres que disfrutaron de algo tan simple como un partido de fútbol en directo, tengan oportunidad de volver a hacerlo.

Una culpa que recae en primer lugar en la RFEF y su idea de llevar una competición española a un país como Arabia Saudí. No sólo se está legitimando el apartheid al que se ven sometidas las mujeres, que es sin duda lo más grave, sino que se ha hecho primar el dinero por encima de todo aquello que representa el deporte en general y el fútbol en particular.

Los ingresos han sido de récord, y los aficionados saudíes han tenido ocasión de ver a sus ídolos en directo. Pero quienes de verdad apoyan cada día a sus equipos se han quedado sin la posibilidad de asistir a las gradas porque, no nos engañemos, pocos aficionados de a pie en España tienen los recursos, financieros y de tiempo, para irse cuatro días a Yeda a mediados de enero.

Con todo esto, se ha conseguido que una buena idea como es el nuevo formato de competición quede oscurecida por la sombra del interés económico como único motivo del cambio. Santa Cruz de Tenerife, Santander o Alicante, ciudades en las que no hay equipos en Primera División, podrían haber acogido la Supercopa. Y en ninguno de esos sitios habría sido noticia que Ayuso no llevara velo.

COMENTARIOS

  1. Curioso que Podemos se apresuró a criticar que una mujer se niegue a llevar el velo obligatorio.
    Los mismos que se autodenominan defensores de las mujeress.

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