/ 25 julio 2021

Paro y horas extraordinarias

Paro y horas extraordinarias

Cae en mis manos una noticia que seguro que pasa desapercibida. Al parecer las horas extraordinarias han crecido en el año 2020 más del 6% con respecto al año 2019, hemos realizado un total de 320 millones de horas extraordinarias.

Parece ser que esas horas extraordinarias hubieran supuesto la creación de 180.000 empleos a jornada completa. La noticia da cuenta de que la mitad de esas horas extraordinarias no han sido pagadas.

Por lo que cuenta la noticia, cerca de un millón de personas trabajadoras han realizado estas horas extraordinarias no pagadas y han perdido 2.500 millones de euros de ingresos, a los que hay que sumar otros 750 millones de euros que la Seguridad Social no ha ingresado.

La pandemia parece que ha contribuido a que se desregule la actividad económica, haciendo crecer el miedo y ha hecho que en actividades como la sanidad, la educación, los servicios a las personas, el trabajo en oficinas y administrativos, se hayan incrementado las horas extraordinarias.

Todos estos sectores cuentan con una amplia presencia de mujeres y, por ello, son ellas las que han visto crecer estas horas extras no pagadas. Habrá quien diga que el año 2020 ha sido extraordinario, pandémico, irrepetible, pero en un país como España estas cosas no tienen nada de extraordinario, forman parte del paisaje, forman parte de la estructura productiva nacional asentada en la temporalidad, la desigualdad, la fractura laboral, las brechas salariales.

Esto es España se da por hecho que estas cosas pasan y no sucede nada, forman parte de una forma de hacer negocios en este país, se da por entendido que no tienen arreglo. A la mínima oportunidad se obtienen beneficios de las necesidades más urgentes de las personas, de la dependencia, de la enfermedad y hasta de la muerte. Así no se moderniza la economía, así se precarizan las vidas.

La desorganización de las jornadas de trabajo, la libre disposición de los horarios por parte del empresario, la reforma laboral de Rajoy, convierten en normal lo que debería ser ilegal, perseguido y castigado.

Me parece que ya es tiempo de reducir sustancialmente el número de horas extraordinarias. Tiempo de registrarlas, controlarlas, declararlas, pagarlas y dejar de defraudar a la Seguridad Social y a los trabajadores. Tiempo de acabar con los efectos injustos de una reforma laboral impuesta. Tiempo de incrementar el número de inspectores de trabajo.

Los fondos europeos no deben servir para mantener el tradicional caciquismo por mucho que se disfrace de modernidad precaria. Va siendo hora de plantearse valorar experiencias de éxito, como la islandesa de reducir a cuatro las jornadas semanales de trabajo, o la reducción de la jornada laboral. Todo lo contrario del abuso que supone el incremento de las horas extraordinarias, además impagadas.

Así no tenemos futuro.

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